Sobre mí

DE LA GUAIRA A MIAMI

Yerling Hostos

 

Actriz, autora y creadora del movimiento fracáxito®️ empresaria venezolana radicada en Miami. Desde muy joven brillé en el mundo artístico, participando en televisión, teatro, publicidad y modelaje, construyendo una carrera marcada por carisma, sensibilidad y autenticidad.

Hoy mi misión va mucho más allá del escenario. Soy creadora de una comunidad de mujeres decididas a reconectar con sus sueños, sanar su historia y accionar con propósito.

Autora del Diario de Acción "Elijo Hacer Mis Sueños Realidad", facilitadora en Mapas de Sueños y guía en Talleres de Propósito de Vida. Como Life Coach certificada en Estados Unidos, fusiono el crecimiento personal con la espiritualidad práctica y el liderazgo consciente.

Actualmente dirijo una red de mujeres emprendedoras que están construyendo libertad, propósito y abundancia desde su autenticidad.

"Todo sueño es posible cuando vuelves a ti, eliges
dejar de postergar, accionas con propósito y
recuerdas que 
la fe también se entrena."

Capítulo 01

MI NIÑEZ 

Nací en La Guaira, Estado Vargas, una ciudad costera de Venezuela llena de ritmo, sabor y espíritu comunitario. Mi infancia transcurrió en un entorno humilde, pero lleno de vida: calles con música, bailes espontáneos, helados de colita y tardes compartidas con amigas.

Mis abuelos maternos, papaito y mamaita, fueron mi vida entera. Me criaron con tanto amor que aprendí desde niña que el afecto es el mayor regalo que uno puede dejarle a otro ser humano. Fueron mi raíz, mi guía y el hogar más noble que he podido conocer.

Mis padres, aunque separados, siempre estuvieron presentes. Mi papá me enseñó el valor del trabajo y el merecimiento — me mostró que como mujer puedo aspirar a lo mejor sin tener que pedir perdón por ello. Mi mamá fue fuerza e impulso: me enseñó a creer en mí, a levantarme con carácter, y a confiar en que todo lo que sueñe, puedo lograrlo.

Soy la única mujer entre cinco hermanos. Desde muy pequeña soñaba con actuar, me inspiraban las cámaras, la moda, y también los espacios de crecimiento interior. A los 14 años ya asistía a retiros y talleres donde comencé a descubrir el poder de la transformación personal.

Fui una niña inquieta, creativa, que amaba disfrazarse, jugar, inventar historias, hacer carteleras, correr bajo la lluvia y soñar en grande. De esa etapa nacieron mis valores más profundos: el respeto por los demás, el amor a la familia y los amigos, y una conexión genuina con Dios, que me ha acompañado desde siempre.

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